Las 8 horas, más de 100 años después.


Este post es de mi autoría, publicado inicialmente en LinkedIn

desk

 

Las 8 horas, esa batalla ganada por los trabajadores hace más de 100 años.

100 años, 100, 10 décadas atrás. ¿Realmente las empresas y los trabajadores creen que esto aún tiene vigencia? ¿Realmente creemos que nuestra forma de trabajo, los empleos actuales, la modernización de los antiguos, comulga con algo que tiene más de 100 años?

Pues aquí va mi opinión:

Entiendo y comparto que hayan escenarios donde aún se debe aplicar este criterio, y cuando busco los ejemplos en mi cabeza, se tratan de escenarios (casi todos) que ya existían hace 100 años y que no han variado (much) en sus objetivos a lo largo de este tiempo.

¿Pero qué pasa con los nuevos escenarios?

Empresas de servicios, cuyo contacto con el mundo es a través del teléfono y otros servicios vía web, empresas cuyas plataformas son online, empresas de creación de software, empresas de venta de productos de terceros, empresas de servicio al cliente, y puedo seguir con la lista.

En este tipo de contexto, ¿realmente es eficiente un horario fijo y un espacio físico de trabajo?

Hace 20 años las reglas cambiaron y aún nos cuesta acompasarnos. Internet y laworld wide web crearon un cambio de paradigma y seguimos resistiéndonos aembrace it, and take it all in, por seguir aferrados a las viejas costumbres.

Realmente es tiempo de cambiar las reglas. Really.

Vemos en vivo y en directo cuán mutable es el mundo y ¿nosotros queremos seguir aferrados a la silla?

La era de la flexibilidad nos ha chocado contra las narices.

Sí, ese concepto que aparece reiteradas veces en los anuncios de empleo que se publican a diario mundialmente, ese concepto que la mayoría de las empresas busca en los potenciales empleados, pero erra en aplicarlo internamente.

Llegó la era de la flexibilidad y el automanagement.

Y en este escenario no vale no tener iniciativa, el necesitar que un “jefe” venga y dicte, el no saber autogestionarse.

Si le sacamos el jugo a la tecnología, (Skype, Todoist, Dropbox, you name it), si contamos en nuestras filas con recursos humanos que posean la capacidad de autogestionarse, ¿por qué seguir utilizando modelos de trabajo de hace más de cien años?

Si mi empresa se tratase de una plataforma online, y siendo que internet no tiene horarios ni lugares, ¿por qué invertiría en una infraestructura donde colocar a mi equipo de soporte al cliente? ¿Acaso no sería mucho más eficiente contar con mis colaboradores de forma remota y a la orden? ¿Realmente creo que tener a un equipo de trabajo mirando 8 horas su monitor, con varios minutos al día muertos (best case scenario), me aporta algo o aporta algo a los clientes? Y cuando bajo la cortina, aquellos clientes que se contactan con mi empresa, ¿deben aguardar hasta que la levante nuevamente para obtener una respuesta? Disculpen, pero no veo lo eficiente.

Si mi empresa se tratase de un intermediario en temas de comercio exterior, ya sea en transporte o productos, ¿de qué me sirve tener un equipo de operaciones y servicio al cliente que opere de 9 a 18?

¿Acaso el mundo se rige por un mismo huso horario? Pues creo que se ha demostrado que la tierra no es plana y por tanto, me sería mucho más eficiente contar con un equipo de trabajo remoto y a la orden. Ya que es poco eficiente coordinar un embarque desde costa oeste de Estados Unidos a España, si a la hora en que mi equipo de operaciones está saliendo de la oficina, recién está comenzando el día en California. ¿Cuál es mi capacidad de reacción ante un inconveniente? Algo que se podría solucionar en el momento, tiene un delay en la respuesta de 24 hs., con todo lo que esto conlleva.

¿Necesito exponer más ejemplos?

La clave del presente es tener personal conectado y a la orden, que pueda reaccionar en tiempo real, que pueda brindar respuesta a los clientes también en tiempo real, que puedan gestionar su tiempo y trabajar sus “8 horas” de forma más eficiente, y pongo entre comillas puesto que dependerá de la buena gestión de esas personas, que su trabajo del día se haga en 2, 4, 8 o 10 horas.

Prefiero invertir en portátiles y teléfonos móviles y no en espacios físicos, prefiero pagar por el trabajo de una persona a pagar por su tiempo.

Prefiero reunir a mi equipo de operaciones y ventas una vez a la semana, al mes, o lo que sea, lugares sobran (i.e. spacebee.com / sharedesk.net), donde cada persona venga preparada con sus informes, ideas, resoluciones, donde se planteen objetivos para la próxima semana, donde se mida el cumplimiento de los que se fijaron en la anterior, donde se brinde feedback, etc.

Me niego a ser generador de tiempos muertos, me niego a calentar y tener gente calentado una silla, me niego a generar siquiera un ápice de desmotivación.

Me apunto a la nueva era, donde la eficiencia de esta forma de trabajo genere mayor valor para la empresa, donde el equipo de trabajo pueda conciliar, de la mejor manera, su vida laboral con la personal, donde se sienta feliz, motivado y sea más productivo, y que además, ELIJA trabajar conmigo.

Vivimos en el mundo de la inmediatez, de la hiperconectividad. Es tiempo de una nueva “ley de 8 horas”.

El mundo se mueve, movámonos con él.

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *